martes, 7 de junio de 2011

Las comunicaciones.

Hola de nuevo mis queridos enanos.


Al principio, salíamos cada viernes, claro, no siempre todos, pero al menos uno de ustedes se daba el tiempo para vernos.

Me hubiera gustado que todos lo viernes estuvieran todos, pero la tendencia fue en sentido contrario; durante todo el tiempo del trámite de divorcio, que fueron varios meses, su madre no accedió a que pasaran un sólo fin de semana conmigo, pese a que me parecía lo justo, pues yo cumplía con las responsabilidades y me aseguraba de que nada les faltara, aún cuando no había juicio ni sentencia alguna de pormedio.

Nobleza o estupidez... no lo sé, el hecho es que ustedes se fueron acostumbrando a no verme, y al principio me llamaban con regularidad, tenían su teléfono, del que rara vez me tomaron alguna llamada, pero que a los pocos meses, se descomponía, se descargaba, se perdía, total, que un buen día dijeron definitivamente que ya no estaría más en servicio.

Toda comunicación, tendría que pasar por el filtro de alguien más... el número de teléfono de la casa fue cambiado, ya no tienen el que había cuando estaba...

Intenté jugar World of Warcraft con ustedes, para que de alguna manera hubiera algo en común, algún contacto por dónde seguir compartiendo... Cancelaron la cuenta de internet y su acceso al juego se acabó... así como ese contacto también.

Hoy no puedo hablar con ustedes si su mamá no lo concede, les he llamado diario, sólamente me toman llamadas los jueves, y ahora los lunes; generalmente para decirme los jueves que no podrán verme, y los lunes para decirme que tienen poco tiempo y no me pueden contar que tal les fue el fin de semana.

Pareciera que sólo quieren un cajero automático, que pague colegiaturas, pensión y que no los vea ni les busque... Sé que no es cosa de ustedes, sino que es producto de influencia y manipulación, así que les digo, que siempre estaré esperando el día en que abran los ojos y se den cuenta de que se están perdiendo de mucho amor y muchas experiencias.

El tiempo no regresa, y por ello, hace poco he decidido que llevaré una cuenta más o menos pública del tiempo que no los veo, para que algún día alguien les pueda decir, "mira, se te extraña, se te quiere, ahí estaba, sólo era cuestión de que te decidieras a verle".

No me cuentan, no me comparten, no pido secrecía ni resguardo sobre lo que hacen y platican conmigo, ¿porque la guardan del resto de su vida?... Detesto pensar que estarán acostumbrándose a ocultar, a esconder parte de su historia, incluso a su padre... ¿que les impedirá mañana hacer lo mismo en sus casas cuando se casen?

No olviden que en el mejor de los casos, lo menos que sucedió en nuestra casa, fue que la secrecía acabó con la confianza y el proyecto en común... golpeando lo que más quería: a ustedes.

Pues bien, desde que salí, era difícil verlos, y cada día se ha vuelto más complicado siquiera comunicarse con ustedes... no hay cuenta de mail, no hay cuenta de Facebook, no hay teléfono, no hay visitas entre semana, no hay viernes, no hay fines de semana...

Recuerden, aquí estoy, los espero cualquier día que decidan verme, hablar, comentar... no habrá que pedir perdón, un "te quiero" será más que suficiente.

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