La decisión de salir de casa fue mía, y no culpo a nadie por ella, la tomé, escuchandolos a ustedes, principalmente a Juan, que con mucha madurez me dijo que la situación que vivían no era agradable, y que era preferible que uno de los dos (papá ó mamá) salieran.
Esa casa de la que me salí, esa en la que hoy viven, no la he terminado de pagar, me endeudé para que ustedes pudieran tener un espacio más amplio donde pudieran invitar amigos, y disfrutar de ellos sin necesidad de salir de ella, no lo digo en forma de reproche, sino para que comprendan mejor lo que sigue, pues no tenía sentido que en ese espacio, no pudieran disfrutar de sus amigos por problemas entre sus padres, ya era mucho tiempo así. Había deducido yo, por un pequeño libro con notitas que su madre en poco tiempo habría de pedir el divorcio, en sus planes yo ya estorbaba, y claro, el villano de la historia habría de ser yo.
Espero que nunca les nieguen la entrada a su casa a sus familiares, y que en su vida tengan que sufrir la intolerancia de alguien que aman, como pueden ser ustedes mismos (hermanos) o sus padres, esa fue la situación que dió el último grito en casa... mi hermana buscando abrazarlos, después de casi un año sin verles, pues no habríamos de ir más a Huasca (ya que resultaba incómodo para su madre) y tampoco se podría visitar a mis padres (por la misma razón).
Esa situación, espero no lo olviden, fue un "si me quieres a mí, no podrás ver a esa", disfrazado de un "están defendiendo a su madre".
Amar a alguien no significa negar a la familia; mucho menos cobrar deudas de otros; No pretendo hablar mal de su madre, sólo diré que lo que se ha dicho, no es más que lo que sucedió, y que si duele que se diga, más duele que hubiera sucedido, aún así, en muchas ocasiones le dije que no era sano el divorcio, y que buscáramos encontrar un espacio para reconstruir la familia... como se habrán dado cuenta, no hubo tal oportunidad.
El perdón es el fruto del amor, ese que Cristo nos enseñó, y ese mismo que pá siguió, él aprendió a convivir con muchos que le llevaban la contraria, y abrazándolos en el amor a Cristo, supo superar mil diferencias. Ojalá esa parte de su ejemplo la puedan seguir ustedes también, sin arrastrar rencores sobre quienes nada malo les han hecho a ustedes, quienes los extrañan.
Pues bien, sólo para explicarles un poco la lógica de porqué me salí, continúo.
1.- Esa casa la estoy pagando para que ustedes la disfruten, no yo.
2.- Prefiero que ustedes tres estén juntos, aunque salgan derepente por separado, es importante que ustedes tres se hagan compañía, y sólo podría tener a aquellos que tuvieran más de 13 años. En ningún momento plantearía una situación donde uno de ustedes no siguiera viviendo con sus otros dos hermanos.
3.- La ley siempre le da la custodia a la madre.
Con esas premisas, la lógica es tan clara como sumar 2+2, si buscaba que ustedes vivieran en esa casa, aunque mucho hubiera preferido que lo hicieran conmigo, la realidad es que esa batalla habría de perderla, a menos que los dividiera, por lo que preferí ser yo quien dejara la casa para dejársela a ustedes.
La decisión estaba tomada, pero era importante que ustedes lo supieran por anticipado, así que platicamos en el Rainforest Café, donde hicimos un balance de las cosas malas y las cosas buenas que habrían de suceder en el divorcio... aquí guardo esos papeles de ustedes; diciendo lo que cada uno tendría como cosa mejor y cosa peor.
Escribieron dos de ustedes que les dolería que nos viéramos menos... pues bueno, es que en verdad nos hemos visto mucho menos, incluso de lo que la inmensa mayoría de familias rotas se ven entre sí.
Ese mismo fin de semana, hice maletas y con profunda nostalgia salí de casa.
Los ví salir con su mamá, y poco tiempo después comencé a juntar mis cosas, ponerlas en cajas, toqué el piano por última vez en la sala de abajo, subí las cajas con mis libros a la sala, y su tía Margarita, la misma que los había ido a buscar ese día de la final del mundial del 2010, me ayudó a transportar mis cosas en su camioneta y mi coche (entonces era el Camry gris obscuro) a casa de sus abuelos, desde donde les escribo en este momento.
Los amo y los extraño
No hay comentarios:
Publicar un comentario