Mis hijos, pasamos año nuevo en Huasca, fue un extraordinario tiempo, algo de frío, como es costumbre en Huasca en esta temporada, pero también con una vista de las estrellas fantástica, y nos acompañó una amiga que conozco desde la infancia, pues fui compañero de su hermano desde la primaria; y sus dos hijas también.
Me da mucho gusto también que, aunque no nos hemos visto más de lo que solíamos hacerlo el año pasado, las comunicaciones con ustedes van mejorando, las pláticas que tuvimos uno a uno, al menos Juan y Carlos, han dado buenísimos frutos, el cariño aflora y, aún con la poca frecuencia, se siente mucho mejor.
Los quiero y les dejo besos!
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