Juan, no tienes una idea de cómo he estado pensando en ti.
Estás pasando por una edad, que a mí, con un nucleo familiar integrado, me costó trabajo.
No obstante, de esa edad, de esos tiempos, hoy me acuerdo con gran nostalgia y cariño, de gente que me ayudó a salir adelante por mero altruismo, de amigos que conocí entonces, fomenté en la preparatoria y que hoy día, han sido mi mejor compañía años después, y con un divorcio a cuestas, gente buena, con la que nos entendimos y nos quisimos porque sí, sólo por que sí, y por buscar un fin de acción social que ayudara a mejorar aunque fuera un poquito las condiciones de los marginados.
Sé que en tu corazón también está esa semilla por buscar la justicia social y ayudar al prójimo, sólo no dejes de ayudarte a ti mismo aprendiendo a perdonar.
No hay sacrificio que valga si no se tiene amor, no hay regalo que cuente, si éste no es entregado con auténtico cariño.
(nota: Igual que la entrada anterior, no la pude subir en noviembre, pero estaba lista el 11 de noviembre)
No hay comentarios:
Publicar un comentario